La seca del quercus. 2006

Hoy en día es inevitable hablar de un cambio climático en nuestro planeta. Los científicos del clima vienen demostrando desde hace años cómo en las últimas décadas estamos sufriendo cambios importantes en nuestro clima que pueden alterar totalmente, y en menos tiempo del que pensamos, la cara actual de la tierra, y que este cambio ha sido acelerado por el impacto del hombre en la naturaleza. Desde la era industrial hasta nuestros días se han usado los recursos naturales de una forma insostenible, de manera que hoy en día muchas especies y espacios naturales están seriamente amenazados de desaparecer. Por lo tanto, mi eterna pregunta es si conseguiremos algún día un verdadero desarrollo sostenible que nos salve de las grandes catástrofes que vaticinan y que permita a nuestros hijos, las futuras generaciones, de disfrutar de la belleza de nuestro planeta. Son muchos los ejemplos de cómo el ser humano es capaz de convivir en armonía con su medio ambiente, obteniendo un desarrollo socio-económico, respetando al mismo tiempo el medio ambiente.

Uno de los mejores ejemplos de interacción entre las personas y la naturaleza, lo representan los alcornocales. Estos bosques tan singulares y únicos en el mundo que, además de proporcionar una fuente de ingresos para cientos de miles de personas en la región, son considerados uno de los ecosistemas terrestres más ricos en biodiversidad de la Península Ibérica e incluso de la región mediterránea. Además de su enorme riqueza en términos de biodiverisdad, los alcornocales bien gestionados proporcionan servicios ambientales importantes que ayudan a frenar la desertización.

Sin embargo, durante las últimas décadas, políticas mal orientadas, una inadecuada gestión forestal y ganadera y cambios en las estructuras sociales del mundo rural han resultado en una degradación y pérdida de estos hábitats únicos. Además de la crisis ambiental, económica, política que afecta a estos bosques, existe una gran carencia de información en la sociedad española a todos los niveles. Ni el consumidor final ni las tiendas de vino ni bodegas, conocen el valor de usar corcho (en tapones y en otros productos) frente a materiales sintéticos y no conocen su importancia para la conservación de los alcornocales.


Andalucía 2006.
The Oak decline. 2006

Today it is inevitable to talk about climate change on our planet. Climate scientists have been demonstrating for years how in recent decades we are undergoing major changes in our climate that can completely alter, in less time than we think, the current face of the earth, and that this change has been accelerated by the impact of man on nature. From the industrial era to the present day, natural resources have been used in an unsustainable way, so that today many species and natural spaces are seriously threatened to disappear. Therefore, my eternal question is whether we will one day achieve true sustainable development that saves us from the great catastrophes that predict and allows our children, future generations, to enjoy the beauty of our planet. There are many examples of how the human being is able to live in harmony with his environment, obtaining a socio-economic development, while respecting the environment.

One of the best examples of interaction between people and nature is represented by cork oaks. These forests are so special and unique in the world that, in addition to providing a source of income for hundreds of thousands of people in the region, they are considered one of the richest biodiversity ecosystems in the Iberian Peninsula and even in the Mediterranean region. In addition to their enormous wealth in terms of biodiversity, well-managed cork oaks provide important environmental services that help curb desertification.

However, during the last decades, poorly oriented policies, inadequate forest and livestock management and changes in the social structures of the rural world have resulted in degradation and loss of these unique habitats. In addition to the environmental, economic, political crisis that affects these forests, there is a great lack of information in Spanish society at all levels. Neither the final consumer nor the wine shops or wineries, know the value of using cork (in stoppers and other products) against synthetic materials and do not know its importance for the conservation of cork oaks.

Andalusia, Spain, 2006.





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